¿Qué es la Memoria Operativa?

Los psicólogos utilizan el término ‘Memoria Operativa’ para referirse a la habilidad que tenemos para guardar y manipular información por períodos cortos de tiempo.  La memoria operativa es como un espacio virtual de trabajo mental que puede utilizase de manera flexible para apoyar las actividades cognoscitivas diarias que exigen el almacenamiento de información importante mientras se ejecutan otras actividades mentales relevantes.  Se trata, por lo tanto, de un sistema cognoscitivo responsable del almacenamiento temporal y la manipulación de información.

Las actividades cognoscitivas que imponen demandas significativas a la memoria operativa se experimentan como un malabarismo mental en el que se trata de tener presente todos los elementos de una tarea.  Un buen ejemplo de una actividad que utiliza memoria operativa es la aritmética mental en la que hay que almacenar los números con los que hay que operar y los resultados intermedios mientras se procesa la operación.  Al mismo tiempo hay que tener en cuenta la información almacenada en la memoria a largo plazo como las combinaciones numéricas básicas (ej. tablas de suma o de multiplicación) y las reglas de los procedimientos para el tipo de operación que se está realizando.

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Foto por Andrés Sarria Sanguino

Otra actividad que requiere de memoria operativa es la comprensión de lectura.  Al comenzar a leer hay que recuperar de la memoria a largo plazo los conocimientos previos relacionados con el texto; estos se deben mantener presentes mientras se lee, con el fin de poder establecer conexiones entre lo que se conocía anteriormente y la nueva información.  Al mismo tiempo hay que conservar  en la memoria la información que ya se ha leído mientras se continúa con la lectura del texto para que en todo momento se puedan hacer las conexiones relevantes.

Sin la memoria operativa no se podrían realizar estos tipos de actividad mental compleja en la cual hay que mantener en la mente una información mientras se procesa otro material.  Realizar estas actividades mentales es un proceso que requiere de esfuerzo y está propenso al error.  Una pequeña distracción como un pensamiento no relacionado con la tarea que se está realizando o una interrupción por parte de otra persona, muy probablemente resulta en la pérdida parcial o total de la información almacenada y por lo tanto a un fracaso en el intento de hacer el cálculo mental o de comprender el texto.  Ningún esfuerzo va a permitir que se recuerde la información perdida y la única acción posible es comenzar a hacer el cálculo nuevamente o releer lo que se ha olvidado.

Si se trata de realizar mentalmente operaciones aritméticas o lecturas que exceden la capacidad para la edad, la memoria operativa se recarga, así no se requiera de mayor conocimiento de matemáticas o de lenguaje.  El tener que operar con números  más grandes o el llevar a cabo operaciones más complejas hace que en algunas personas se sobrecargue la memoria operativa y que se conduzca a errores en el resultado.  El tener que procesar un texto para el cual no se tengan los conocimientos previos necesarios, que tenga un vocabulario especializado que no se conozca o una estructura sintáctica compleja, también recarga la memoria operativa y no se podrá comprender el texto.

Foto por Cristo Azorin

La capacidad de memoria operativa, por lo tanto, tiene límites y puede fallar cuando se necesita.  Los factores que llevan a la pérdida catastrófica de información en este sistema de memoria temporal son:

  1. Distracción: Un pensamiento no relacionado con la tarea que se está realizando o una interrupción como el timbre del teléfono o alguien hablándonos, puede ser suficiente para desviar la atención de los contenidos de la memoria operativa, haciendo que se pierdan rápidamente.
  2. Tratar de mantener en la mente mucha información.  Hay un límite a la cantidad de información que se puede guardar en la memoria operativa.  Cuando hay un exceso de requerimientos de almacenamiento durante una operación mental, los cuales superan la capacidad de la memoria operativa de una persona, se pierde parte o toda la información necesaria y no es posible llevar a cabo la tarea satisfactoriamente.
  3. Involucrarse en una tarea demandante.  Las actividades que requieren de procesamiento mental muy exigente para la persona, reducen la cantidad de espacio en la memoria operativa para guardar información.  Esto puede hacer que otra información que se ha almacenado previamente se pierda.

La memoria operativa varía de persona a persona y cada uno tiene un límite.  Cada individuo tiene una capacidad relativamente fija que puede ser mayor o menor que la de otros.  Por lo tanto, una actividad mental puede estar dentro de la capacidad de memoria operativa de una persona pero exceder la de otros.  Adicionalmente, la capacidad de memoria operativa en los niños aumenta con la edad durante el desarrollo; los niños pequeños por lo general tienen muy poca memoria operativa que se incrementa gradualmente hasta los años de la adolescencia, cuando se alcanzan los niveles de capacidad adulta.

Sin embargo, las diferencias en la memoria operativa entre los niños pueden ser muy grandes.  Por ejemplo, hacia los 6 años y medio, los niños con una pobre capacidad de memoria operativa pueden tener un nivel similar al promedio de niños de unos 4 años y medio en pruebas diseñadas para medir la memoria operativa, mientras los que son más hábiles en esta área de la cognición pueden alcanzar un nivel similar al de niños de 9 años y medio.  Por lo tanto, en una clase de 30 niños, podríamos esperar capacidades en la memoria operativa que corresponden a un rango de 5 años de desarrollo entre los que tienen el desempeño más alto y los que tienen un funcionamiento más bajo.  Adicionalmente, y aquellos que tienen una pobre capacidad de memoria operativa por lo general no se nivelan con los que tienen una capacidad promedio, aún hacia el final de la niñez y con frecuencia la diferencia se hace cada vez mayor.

Estas diferencias en las capacidades de los niños tienen un efecto directo en la habilidad para enfrentar las demandas de memoria operativa en las actividades de aprendizaje en el aula.  Una pobre capacidad en la memoria operativa puede tener consecuencias importantes en la habilidad de los niños para adquirir conocimientos y nuevas habilidades.  De hecho, como se describió en el artículo anterior, la mayoría de los niños con dificultades en el aprendizaje, ya sea en el área de lenguaje, de matemáticas o de ambas áreas, tienen limitaciones en la memoria operativa en comparación con aquellos que tienen un desempeño normal y no presentan necesidades educativas especiales.  Igualmente, los niños con pobre capacidad en la memoria operativa con frecuencia presentan dificultades en el aprendizaje.  Por otro lado, los niños que tienen otros problemas que no están directamente relacionados con el aprendizaje como problemas de comportamiento y/o emocionales, por lo general no presentan un déficit en la memoria operativa.  Además, la memoria operativa no está asociada con experiencias preescolares inadecuadas o con la calidad de la estimulación social o intelectual en el hogar.  De esta manera, la memoria operativa difiere de otras maneras más generales de medir la habilidad para aprender como las pruebas de inteligencia.

La memoria operativa juega un rol importante en el aprendizaje de los niños a lo largo de la escolaridad y aún en la edad adulta.  Como se anotó anteriormente, la memoria operativa se requiere para almacenar información mientras otro material se está manipulando mentalmente.  Esto se realiza durante las actividades de aprendizaje en el aula, las cuales,  se diseñan con el fin de permitir la adquisición de las habilidades y conocimientos complejos.  Un niño con una pobre capacidad de memoria operativa va a presentar dificultades y con frecuencia va a fallar en la realización de estas actividades.  De esta manera se va a alterar o a demorar el aprendizaje.

Bibliografía

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Alloway, T.P. y Gathercole, S.E. (2005).  Working memory.  Teaching, Thinking and Creativity, Winter, 48-51.

Alloway, T.P. y Gathercole, S.E. (2006).  How does working memory work in the classroom?  Educational Research and Reviews, 1(4), 134-139.

Gathercole, S.E. y Alloway, T.P. (2007).  Understanding Working Memory: A Classroom Guide. Londres: Harcourt Assessment.

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